Teatro Metropólitan

Avenida Independencia número 90.
El Teatro Metropólitan fue inaugurado en los años cuarenta.
Originalmente fue un gran cine. El edificio permanece como una
de las grandes construcciones para el ocio y el esparcimiento.

Durante un buen tiempo los cines fueron buques transatlánticos. Se sabe que los sueños tienen gustos excéntricos. Antes de zarpar, aquellos armatostes inventaban una noche fugaz y dos escasas horas de sueños. Atrás, en la orilla de la luz, se quedaba la inverosímil rutina de la vida. Eran auditorios anónimos para más de mil almas ávidas de historias. Las grandes salas de cine trazan el mapa de una ciudad perdida para siempre. En esas calles transitan todavía personajes desprendidos de guiones cinematográficos. Los puntos cardinales fueron los cines de las calles del centro de la Ciudad de México.

El Palacio Chino, un teatro de cortinajes rojos y grecas orientales. Dos entradas y dos taquillas, una en la calle Iturbide número 21 y otra en Bucareli 18. En Independencia 90, el Metropólitan ofrecía desde su amplio puente navegable sueños con grandes historias. Eran los años cuarenta, México se proponía abandonar el mundo rural. El Metropólitan aparece en una ciudad que había entubado sus ríos para crear nuevas avenidas, calles de tranvías y trolebuses y cien mil coches particulares. Una ciudad que intentaba establecer servicios de electricidad y agua para todos. La ciudad de las misceláneas y las boticas, de los carritos de nieve y la esperanza de un futuro mejor. Y de los fastuosos estrenos de los últimos éxitos cinematográficos con la asistencia de sus estrellas.


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