Oficinas del periódico El Universal

Calle de la Alcaicería número 212, hoy calle de Palma,
entre Tacuba y 5 de Mayo.
En este edificio estuvieron las oficinas del periódico El Universal.

La pax porfiriana produjo varios periodismos. El primero es el de la esperanza y vive de 1876 a 1888. La prensa no fue muy distinta de la liberal-militante, era libre y El Siglo Diez y Nueve y El Monitor Republicano aún no perdían su poder crítico. Se funda, además, Diario del Hogar, de Filomeno Mata, en 1881, y El Tiempo, de Victoriano Agüeros, en 1883 —uno liberal, el otro católico—. Aparece entonces el patrocinio porfirista, que compite y arruina a la vieja prensa. En 1878, un grupo de escritores fundó La Libertad, casa del positivismo y reino de la celebración.

La segunda prensa fue la del entusiasmo, de 1888 con los «científicos» a 1893, la cuarta reelección de Díaz. Los diarios fueron menos libres, el Presidente era un monarca y su gobierno, autoritario. El comentario crítico desaparece y la oposición vive el trajín de las persecuciones, las demandas y las visitas a la cárcel de Belén. Los diarios con mayor vuelo en esos años fueron El Partido Liberal, fundado en 1880, y El Universal, de 1890. Si la voz política se esfuma de las columnas, la literatura cobra una fuerza inopinada, las páginas de estos diarios son auténticas lecciones de periodismo.

La tercera fue la industrial y, también, la prensa de la desilusión; avanza a partir de 1896 y va a parar en el turbulento 1907. Se trata de un sueño vencido, del derrumbe de la mentira porfiriana. Por supuesto, el cacique de los linotipos y las imprentas fue Rafael Reyes Spíndola, quien importa técnicas nuevas del periodismo estadounidense, encumbra al repórter, se plagia la interviú y arrincona a los escritores. Su periódico, El Imparcial.


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