Lugar donde se fundió El Caballito

República de Colombia, entre Carmen y Rodríguez Puebla.
Antes Puente del Cuervo, entre Puente de San Pedro
y San Pablo y Colegio de Guadalupe: En este lugar,
huerta del Colegio de San Gregorio, Manuel Tolsá
fundió El Caballito, en el año de 1803.

Después del Colegio Santa Cruz de Tlatelolco, inaugurado en 1537, la enseñanza superior de los indígenas ocurría en dos colegios jesuitas: el de San Gregorio, de la Ciudad de México, y el de San Martín, en Tepotzotlán.

El 9 de diciembre de 1803, un ajetreo de fiesta nacional se adueña de los paseos de la Alameda y Bucareli. El repique de campanas retumba hasta los canales y cortaduras, congrega a una multitud asombrada, a una aristocracia alegre y compacta que desfila en sus carrozas por el paseo público de gala. El regimiento de los Dragones rodea la Plaza de Armas, la artillería saluda con descargas; vítores y aclamaciones nutren la ambiciosa ceremonia del virrey Iturrigaray, la plebe se acerca a curiosear por los alrededores del festejo. Desde los balcones del Palacio, la Real Audiencia, cuerpos de la nobleza, tribunales y otros notables observan desde lo alto el destape de la enorme estatua ecuestre de Carlos IV, El Caballito, la obra con que Manuel Tolsá eternizó la figura del rey, adornada con las vestiduras romanas del imperio. El virrey ordena que se ilumine la ciudad durante tres noches novohispanas, símbolo celebratorio de admiración al monarca. El bronce y la ostentación son el patrimonio de la fiesta; el optimismo y el júbilo, el homenaje que la Colonia le rinde a España.


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