La Nacional

Eje Central Lázaro Cárdenas y Avenida Juárez.
La compañía de seguros La Nacional ordenó la construcción de este edificio en 1928 que culminó en 1932. El arquitecto fue Manuel Ortiz Monasterio. Fue el primer rascacielos de la ciudad, pues rebasaba los cincuenta metros en sus trece pisos de oficinas.

La Nacional se levantó en la esquina de San Juan de Letrán, hoy Eje Central, y Avenida Juárez como símbolo de una ciudad con voluntad moderna, cosmopolita, de grandes avenidas. La cimentación y el sistema antisísmico lo volvieron un edificio resistente a los temblores. Fue la primera construcción de la ciudad en la cual se emplearon acero y concreto y hormigón pretensado en la cimentación. Un gran cambio había ocurrido en la Ciudad de México. El cemento se conocía desde finales del siglo XIX, pero se usaba en asuntos menores, como pegar mosaicos, aplanados y rellenos. El desarrollo de una industria nacional empezó cuando se utilizó el concreto armado. En México obtuvo su representación François Hennebique, inventor del concreto armado, también conocido como hormigón o système hennebique. A partir de 1925, gran parte de la obra pública mexicana se construyó con cemento: no sólo las presas, sino también las calles del Distrito Federal. Además, solventó un problema de vivienda, pues se construyeron edificios de departamentos de varios niveles. Esta política favoreció a los fabricantes de cemento y a los miembros del gobierno, incluido el presidente. Plutarco Elías Calles fue socio de la constructora Fyusa y de la Compañía Constructora Anáhuac, que fue la más importante contratista en la construcción de la red carretera nacional. La gran urbe de cemento había nacido y su emblema era el rascacielos art déco de La Nacional.


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