Esquina donde estuvo el Gran Café La Concordia

Calle de Plateros esquina Calle San José el Real.
En esta esquina estuvo el Gran Café La Concordia, donde en el año de 1868 compartían mesa Ignacio Ramírez y Manuel Payno.

Corría el año de 1868, los escritores liberales Ignacio Ramírez y Manuel Payno tomaban café en una de las mesas de La Concordia ejerciendo la discordia contra sus enemigos políticos y sus rivales literarios. En la oscuridad, las sombras atravesaban las calles enfangadas. La ciudad era un fracaso.

Veinte años después de que Payno y Ramírez intercambiaran juramentos de venganza contra sus adversarios, en ese mismo lugar Manuel Gutiérrez Nájera tomaba café con coñac y escribía uno de los miles de artículos que redactó en mesas de café, vestíbulos de teatro y gabinetes umbrosos. Con frecuencia lo acompañaban Amado Nervo, Luis G. Urbina, Jesús Valenzuela. Hablaban de la melancolía, l’ennui, la enfermedad de fin de siglo.

Quienes entraron a La Concordia —esa casa colonial de dos pisos, obra de Lorenzo Rodríguez, dedicada por entero al servicio de café y restaurante— por alguna de sus múltiples puertas o vieron a través de los amplios ventanales de esa esquina, ya no olvidarían las pequeñas mesas cubiertas de mármol entre dos pequeños bancos forrados de terciopelo rojo donde podían sentarse dos personas en cada uno. En todos los salones había divanes forrados de terciopelo y las paredes estaban decoradas con grandes espejos.

Los escritores, pero también los curiosos, ignoraban que eran la marca final de una época y los últimos que tomarían café y hablarían del porvenir de la ciudad y sus fracasos en ese lugar. El edificio de La Concordia fue derruido en 1906; en su lugar se construyó la aseguradora La Mexicana, obra de Genaro Alcorta.


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