Cine Olimpia

16 de Septiembre número 11.
En esta calle estuvo el Cine Olimpia, donde se estrenó la primera
película sonora: El cantante de jazz, 1928.

El 10 de diciembre de 1921, Álvaro Obregón llega a la calle 16 de Septiembre para cortar el listón inaugural del Cine Olimpia. La primera piedra la ha colocado dos años antes el mundialmente famoso cantante de ópera Enrico Caruso. La publicidad anuncia la nueva sala como «Gran Teatro-Cinema». Su propietario es Jacobo Granat, que comenzó adquiriendo el Salón Rojo en la calle de San Francisco y en pocos años se ha convertido en poseedor de la primera cadena de cines de la ciudad.

El Olimpia es en 1921 el único cine que cuenta con ventilación, salida de emergencia y cabina de proyección. Tiene, además, salón fumador, dos vestíbulos y tres órganos Wurlitzer. Su aforo es de cuatro mil butacas. Se da el lujo de proyectar únicamente estrenos. La película que se exhibe cuando Obregón baja de su Cadillac para asistir a la función inaugural es La danza del ídolo, de D. W. Griffith.

El inolvidable crítico de cine Gustavo García aseguraba que Carlos Chávez, Agustín Lara y Manuel Esperón habían musicalizado, en el proscenio, varios filmes de la época muda.

Al desaparecer el Venecia, el Granat y el Alcázar, el Olimpia será considerado el cine más antiguo de la Ciudad de México. Lo remodela años más tarde el arquitecto Carlos Crombé, quien lega a la metrópoli una de las especialidades más notables de la arquitectura civil: las grandes salas cinematográficas: el Cosmos, el Odeón, el Colonial.

En el Olimpia se proyecta por primera vez El Sheik, que significa la consagración de Rodolfo Valentino. De manera inevitable, ahí se exhibe también la primera película sonora: El cantante de jazz.

El terremoto de 1985 lo cerrará durante varios meses; diez años después el cinema es fraccionado en varias salas. En 1999 deja de funcionar. 2002 es el año de su demolición. En unos días, los trascabos se llevan para siempre los sueños de varias generaciones.


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