Casa donde la primera Miss México dio cuenta de su marido bígamo

Correo Mayor número 119.
En esta casa, la primera Miss México, María Teresa Landa,
asesinó a su marido, el general Moisés Vidal, 1929.

Aquel domingo de 1928 sonaron seis disparos. María Teresa Landa había ganado un año antes un concurso de belleza organizado por Excélsior. Era la primera Miss México de la historia. Ahora abrazaba llorando el cadáver de su esposo, el general Moisés Vidal. La Smith & Wesson con que había disparado se hallaba en el suelo, con el cilindro vacío.

El padre de María Teresa regresaba de atender un negocio: vio a su hija con la bata teñida de rojo y al general Vidal tumbado en el sillón de la sala, con un orificio en el pómulo. María Teresa le pedía perdón a gritos.

Se habían casado meses antes y vivían en la casa de los padres de ella. «Todo mi albedrío estaba en sus manos», declaró María Teresa.

El general había prohibido a su esposa la lectura de diarios. Decía que bastante escándalo le habían hecho con el asunto del concurso. Aquel domingo, sin embargo, María Teresa se despertó temprano y tomó un ejemplar de La Prensa. El titular la sobrecogió: «Miss México a las puertas de la cárcel». La habían acusada de bigamia: Vidal seguía casado con una mujer de Veracruz y tenía dos hijos.

«Cegada por una onda roja», la joven tomó el arma que su esposo había dejado en una mesita y se apuntó a la sien para suicidarse. Vidal quiso impedirlo, intentó incorporarse, y entonces ella desvió el arma hacia el cuerpo de su esposo. Se le fueron seis tiros.

Todos los diarios cubrieron el caso, proporcionando nueva información y publicando fotos de aquella mujer «que no parecía terrenal».

El 15 de diciembre de 1929, medio millón de personas siguieron el juicio por la radio. Se colocaron bocinas en Humboldt y Avenida Juárez para que los transeúntes escucharan los alegatos. María Teresa entró vestida de luto y hechizó al jurado con su belleza. Esa misma tarde se le absolvió. El jurado concluyó que había actuado en defensa de su honra. El fallo fue recibido con una ovación (tres años después de aquel suceso, el niño Jacobo Zabludovsky llegó a vivir a la misma casa).


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One comment on “Casa donde la primera Miss México dio cuenta de su marido bígamo

  1. Magdalena Calderón on

    Conocí a Teresita Landa como profesora de literatura e historia en la Preparatoria Uno. Aunque ya era mayor, sus ojos verdes eran todavía hermosos, teñía su cabello de negro, ligeramente encorvada por los años, su elegancia y sus exquisitos modales nos fascinaban. En el salón de profesores del ahora museo de San Ildefonso, compartimos amenas charlas. Yo era una jovencísima profesora de italiano y me atraía sobremanera su personalidad y los comentarios de “la primera autoviuda”. No podía creerlo, era tan refinada y discreta. ¡ Recuerdo también sus alhajas! Bellísimas, Era la década de los años sesenta.

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