Casa del Barón de Humboldt

República de Uruguay número 80.
Casa del Barón de Humboldt.

Alexander von Humboldt entra en la Ciudad de México al atardecer del 11 de abril de 1803. Veinte mulas de carga transportan sus instrumentos científicos, así como las colecciones zoológicas, botánicas y minerales que ha recogido a lo largo de su expedición por América del Sur y Centroamérica. Le interesa todo: la zoología, la antropología, la astronomía, la geología, la botánica, la vulcanología, la ornitología, la etnografía y el humanismo. No lo sabe, pero es otro Colón.

En compañía del naturalista francés Aimé Bonpland y del científico peruano Carlos Montúfar, Humboldt se aloja en el número 3 de la calle de San Agustín, en donde años más tarde, al cumplirse cien de su nacimiento (1869), los alemanes residentes en México colocarán una placa conmemorativa que se conserva aún: «A la memoria de Alejandro de Humboldt, que vivió en esta casa en el año de 1803».

El barón encuentra una ciudad repleta de palacios, en la que hay una academia de bellas artes, una escuela de minería, un jardín botánico y una universidad fundada tres siglos atrás. Obtiene permiso del virrey de Iturrigaray para revisar los archivos virreinales y se relaciona con toda suerte de científicos y eruditos novohispanos.

Presencia también la inauguración de la estatua de Carlos IV, dibuja la Piedra del Sol, frecuenta a la mujer más bella y diabólica de la ciudad, la célebre Güera Rodríguez, y visita centros mineros, atraviesa ríos y lagos, escala volcanes y cerros.

Todo lo registra en un diario que, confiesa luego en una carta, arde en deseos de sistematizar: los apuntes que darán pie al Ensayo político de la Nueva España. En esas páginas escribe: «Tal vez en toda Europa no haya una ciudad más hermosa que México».

La estancia de Humboldt en San Agustín 3 se prolonga a lo largo de un año. El barón dona al fin sus instrumentos científicos al Colegio de Minería y parte en 1804 rumbo a La Habana.

La casa de San Agustín 3 sigue en pie, convertida en una taquería.


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