Casa de los condes de Miravalle

Isabel la Católica número 30.
Casa de los condes de Miravalle. Éste es el palacio más antiguo de la llamada Ciudad de los Palacios. Inició su construcción en 1690.

Viajero, has llegado al más antiguo de los palacios condales de la Ciudad de México. En 1690, Alonso Dávalos Bracamonte recibió el título de conde de Miravalle. Adquirió entonces un conjunto de casas que habían pertenecido al dueño de la mina del Espíritu Santo. En ese sitio, el conde levantó una portentosa mansión con sobrios muros de tezontle y marcos de cantera almohadillada.

La Independencia arrebató el palacio a los Miravalle. En 1840, el edificio alojó al Ateneo Mexicano, fundado por el embajador español Ángel Calderón de la Barca, esposo de la excelente autora de La vida en México: Madame Calderón.

En 1849, el palacio fue convertido en uno de los primeros hoteles de la ciudad: el Hotel Bazar. «No se escatimó gasto alguno, con el fin de ponerlo a la altura de los mejores de Europa», informa la historiadora Clementina Díaz y de Ovando.

La cafetería del lugar, el Café-Sociedad de El Bazar, se convirtió «en el non plus ultra de los establecimientos del ramo», pues, además de ofrecer mantequilla y servilletas, sus dueños trajeron al país neveros franceses que elaboraban helados, aún desconocidos en la república.

Francisco Zarco y Antonio García Cubas dejaron extraordinaria memoria del Café del Bazar, «con su patio pequeño pero bellísimo», repleto de «plantas escogidas y flores que perfumaban el ambiente».

A lo largo de ochenta años, el hotel fue un referente urbano. En 1930, el coleccionista de arte Francisco Iturbe lo adquirió y convirtió en su residencia (en el descanso de la escalinata, Manuel Rodríguez Lozano pintó, en el peor año de la Segunda Guerra Mundial, el mural Holocausto). La segunda mitad del siglo XX, sin embargo, fue infame con el edificio, que tuvo que ser restaurado por completo en 2012 para devolverle su añeja vocación de hotel y restaurante.


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