Casa de los condes de la Torre de Cossío

República de Uruguay número 90.
Casa de los condes de la Torre de Cossío,
origen de la antigua leyenda de don Juan Manuel, siglo XVII.

Esta sobria residencia barroca fue edificada en 1781 por el conde de la Torre Cossío, precisamente en el solar donde siglos atrás estuvo la casa de don Juan Manuel Solórzano. Al edificio lo envuelve una de las leyendas más arraigadas en el imaginario colectivo de la ciudad. Don Artemio de Valle-Arizpe asegura que hubo un tiempo en el que ningún habitante de la capital se atrevía a pasar de noche por esta calle. Su leyenda, escribía Manuel Payno, «todos la saben, más o menos adulterada; todos la refieren». Se sintetiza aquí, casi telegráficamente:

Un lejano habitante de esta casa, don Juan Manuel Solórzano, sospechaba que su mujer lo engañaba. Cuando sus celos «llegaron al clímax de la locura» invocó al Diablo y le ofreció su alma a cambio de descubrir al autor de su deshonra. Lucifer le aconsejó acechar la puerta de su casa a las once de la noche. Quien pasara frente a ella a esa hora sería precisamente la persona por la que don Juan Manuel andaba preguntando. Así que don Juan Manuel salió a la calle. Esa noche se habría pronunciado por primera vez el diálogo legendario:

—Perdone usarcé, ¿qué horas son?

—Las once.

—¡Dichoso usarcé que sabe la hora en que va a morir!

La leyenda afirma que mientras la sangre corría por el suelo, se oía una carcajada estridente y diabólica.

El Diablo confesó más tarde a don Juan Manuel que se había equivocado de persona, por lo que le sería preciso salir nuevamente a la noche siguiente. El infeliz marido buscó en vano, noche a noche, al amante de su esposa y sólo consiguió dejar un reguero de sangre que iba siempre acompañado de una feroz carcajada diabólica.

Justo Gómez de la Cortina, el primero en recoger literariamente esta leyenda, escribió: «Las consejas populares, conservadas por tradición, rara vez dejan de traer su origen de un acontecimiento verdadero».


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