Calle de Tacuba

Por esta calle de Tacuba, una de las más antiguas de la ciudad, pasó Moctezuma ataviado de lujos y colores; después, Hernán Cortés y sus hombres ante el asombro de los naturales.

Pocas calles de la ciudad con más historia que Tacuba. Desde la Plaza Mayor hasta la distante Tlaxpana (hoy México-Tacuba) es la misma vía con diferentes nombres, como San Andrés y Santa Clara.

Cuenta Artemio de Valle Arizpe: «Esta calle, ancha y hermosa, en tiempos lejanos de los aztecas fue parte de la calzada de Tlacopan, una de las tres que comunicaban con tierra firme a la antigua Tenochtitlán, y también una de las tres salidas que por algunos años después de la Conquista tuvo como únicas la ciudad. Las otras dos calzadas eran Iztapalapan y la de Tepeyac o Tepeaquilla, como le decían los españoles a este lugar (hoy Guadalupe Hidalgo), por no poder pronunciar esta palabra. Allí estaba un gran templo dedicado a Tonantzin, venerada madre de los dioses, muy horrible figura».

Por la calle de Tacuba, narran los cronistas, pasó Moctezuma muchas veces vestido y adornado «con mucha argentería y perlas» como un Dios, en andas de gente noble que como criados fieles le servían. «Lo acompañaba la brillante magnificencia de sacerdotes, de guerreros, de caciques, de dignatarios palatinos, de damas».

«Después Hernán Cortés», cuenta Valle Arizpe, «y sus férreos hombres pasaron por esta calle frente al arrobo de los indios. Se admiraban de su color blanco, de sus barbas ya endrinas, ya rubias, de sus extraños vestidos de hierro, de los caballos que montaban, pues creían que jinete y bruto eran un mismo ser, mitad hombre, mitad animal; se asombraban de sus armas que engendraban el trueno y causaban la muerte».


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