Antiguo Hospital de San Hipólito

Avenida Hidalgo número 107.
Antiguo Hospital de San Hipólito.
Aquí estuvo hasta 1910 el hospital para dementes de la ciudad.

La vida de Bernardino Álvarez parece arrancada de las páginas de una novela. En 1534 este joven sevillano desembarca en Nueva España y se dedica al ocio, la disipación y el juego. No tarda en convertirse en líder de una pandilla de ladrones. Según el padre Andrés Cavo, el joven Bernardino cae en manos de la justicia y se le envía, en calidad de desterrado, «para los descubrimientos de la China». Logra escapar y huye a Perú. Desaparece del mapa durante varios años. Se dice que se enrola en el ejército. En todo caso, reaparece en México una década después, completamente transformado. Se dedica a auxiliar enfermos en el hospital de la Purísima Concepción, fundado por Hernán Cortés. Una fuente afirma que en realidad lo atormenta la muerte de su padre y las aflicciones que después de ésta cayeron sobre su familia.

Bernardino Álvarez pasa una década en el hospital. Compra una casa en ruinas a un lado de San Hipólito y se dedica a dar asilo y cuidado a los dementes. Un cronista lo recuerda caminando por las calles, acompañado por dos o tres de sus «inocentes» y diciendo a los caminantes: «Den por Dios para las piedras vivas de Jesucristo».

En aquellos años los «ilusos», los «endemoniados», los «inocentes» morían como perros en las calles. Nadie quería ayudarlos. Bernardino Álvarez consigue que el gobierno virreinal le envíe a los reos de delitos comunes para que hagan tareas de limpieza y enfermería.

Varios corsarios de la escuadra de Francis Drake apresados durante un saqueo realizado en Veracruz fueron enviados a prestar ayuda al hospital, que es considerado el primer «psiquiátrico» de México.

Bernardino murió el 12 de agosto de 1584.

El hospital cerró sus puertas en 1910, año en que los enfermos fueron enviados a una institución más moderna e higiénica: La Castañeda.

La construcción, recubierta de tezontle y cantera, conserva su hermoso patio enclaustrado y una fuente a la que rodea una cierta atmósfera de tristeza.


Conoce también
Estudio fotográfico Daguerre
Periódico El Nacional

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *