Antiguo Beaterio de Niñas

Belisario Domínguez número 44.
En 1775 estuvo el Antiguo Beaterio de Niñas, dedicado a velar por las descendientes de españoles pobres.

En el siglo XVIII se le conoció como el Beaterio. Construido con una bella fachada de tezontle y cantera, su patrocinador, el bachiller Vicente Antonio de Soto, lo puso bajo la protección de Nuestra Señora de la Covadonga para albergar doncellas descendientes de españoles «que voluntariamente quisieran recogerse allí para vivir de sus labores». Contaba con habitaciones para la directora, una maestra, un capellán y las mujeres que desearan someterse a aquel «emparedamiento voluntario».

El Beaterio de Niñas o Casa de la Covadonga fue suprimido por la Reforma. Durante un tiempo funcionó allí una fábrica de cigarros. Luego fue cedido a la Fundación Rafael Dondé. En 1883, el cronista Manuel Rivera Cambas halló el edificio transformado en una casa de vecindad «donde todos se quieren y todos se critican». Funcionó como tal a lo largo de cien años.

En 2005, el edificio estaba en ruinas. Los vecinos lograron que el gobierno de la ciudad accediera a rescatarlo. Se quitaron añadidos que habían sido monstruosamente colocados al correr de los años y se recuperó la arquería, así como el enorme patio. El Antiguo Beaterio quedó rehabilitado. Según una nota de prensa, durante la restauración aparecieron «restos de pinturas del siglo XIX, vajillas, tres monedas del siglo XIX que se llevó un albañil, huesos de feto, fetiches de brujería como muñecos de trapo con alfileres enterrados en el entrepiso, esqueletos de gatos, ferrería porfiriana y una fosa séptica virreinal».

La casa cuenta actualmente con 37 viviendas y locales comerciales.


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